
El año pasado me mandaron un mail con esta preciosa historia sobre unos duendes que entraron a la sala de costura cuando "la buena quilter" ya agotada de coser se fue a dormir sin terminar su labor.
Para ayudarla entraron por la ventana unos pequeños duendes que se dispusieron a medir, cortar y coser, con el fin de colaborar con sus tareas
.jpg)



















